Me sentí Flor,
mientras bebías el néctar de mi boca.
¡Que placentera agonía de la razón!
Me sentí Mariposa,
recorriendo tu cuerpo, bordeando tus formas
mientras estabas dormido.
Me sentí Invulnerable,
apropiándome de tus actos,
de tus deseos, de tu oxígeno, de tus latidos.
Me sentí Heroína,
cabalgando en tus sentidos.
Doncella de la noche más profunda.
Maga artífice de insensatas locuras.
Poetisa susurrando inevitables palabras a tu oído.
Mil y una noche.
Mil y un personaje.
Mil y un beso.
Mil y una caricia.
Mil y un ensueño…
